09 de Dic de 2019
Provoca AMLO polarización
02 de Diciembre de 2019
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Antes de que salga la marcha, una mujer la enfrenta en El Ángel, la señala: "Esto no proviene de Dios, viene del infierno, esta marcha es el veneno de la corrupción, es el veneno de la mafia en el poder".

Falda roja, rebozo guinda, lentes gruesos de lectora de la Biblia, Guadalupe Madrid le reza a Dios porque dice que Dios respalda a López Obrador: "Dios va adelante de Andrés Manuel López Obrador y va a derrumbar toda esta maldad, todo este veneno, esta corrupción, yo voy a la fiesta del Zócalo, esa sí es la verdadera fiesta de Dios".

Detrás de ella una mujer de la misma edad, vestida toda de blanco, lentes oscuros, levanta un estandarte con la Virgen de Guadalupe. "López nos quiere quitar nuestra libertad de culto, como ya pasó en Venezuela". Y va a decir su nombre, pero se lo impide su marido: "No digas nada, te digo que no le digas nada". Un viejo de lentes oscuros, el bigote blanco, con el odio en la mirada, que arrebata y rompe la hoja. "Que no, no quiero que mi esposa diga nada".

A unos y otros los divide y los une su odio. Y el odio tiene el rostro de López Obrador, en las pancartas. Ahí están los extremos: "#AsíNoLópez No más ocurrencias. Al Chapito se la pelas". En los gritos: "¡Evo, vete a la mierda!", "Fuera narco López, fuera narco López", "Merolico mañanero, no lucres con la pobreza".

Es día del paseo ciclista en Reforma y los seguidores de López Obrador responden golpeando a los de la marcha. "Pinches fifís", "¡Conservadores!", "Neoliberales!".

Es hasta ahora la marcha más multitudinaria en contra del Presidente, la muestra más concreta de la polarización que López Obrador ha provocado. Asisten los dirigentes del PAN y del PRD y hasta priistas, pero son más los ciudadanos en solitario que denuncian el regreso del presidencialismo priista, la cooptación del Poder Legislativo y Judicial y los niveles de violencia que ya superaron los del tiempo del neoliberalismo.

"Mentir también es corrupción"", dice una lona.

"¡Está comprobado, está reprobado!", gritan. "¡Evo, Maduro, y Andrés, a la chingada los tres!".

La marcha antiAMLO solo se unifica cuando llegan Adrián LeBarón y su hijo Julián, a cuya familia masacraron los criminales hace unos días. "¡LeBarón, LeBarón!".

Este lunes se reunirán con el Presidente. "Vamos a decirle que estamos aquí para ayudar, que estamos aquí para poner de nuestra parte lo que nos toca, para detener la violencia y que queremos unirnos todos en eso, todo lo que nos divide", dice Adrián.

¿Que si es un fracaso este año? "Los números de muertos no mienten". Los LeBarón ponen algo de cordura, pero son más las exageraciones.

Al fanatismo de los seguidores de López Obrador le responde también el extremo del miedo. López Obrador está en cada extremo. "Vamos con todo con su comunismo retrógrada", dice una manta de los que marchan.

"El Presidente quiere destruir a la sociedad mexicana, por eso digo que no es malo, que es perverso", dice Bernardo Macías, un jubilado que recuerda que en 2004 salió a marchar contra la inseguridad. "Nos dijo pirrurris, hoy nos dice fifís".

Del Ángel de la Independencia hasta la Glorieta de Cuauhtémoc, Paseo de la Reforma está pintada de blanco.

En el templete en el Monumento a la Revolución habla hasta la priista Beatriz Pagés Llergo. Rechaza la división, pero la promueve.

"Aquí en el Monumento está el México verdadero, el México libre, el que está decidido a defender la unidad nacional, la democracia y la legalidad.

"Allá en el Zócalo está el México oscuro, al que le estorba la democracia, la autonomía de los derechos humanos y las elecciones libres. Aquí en esta plaza está la verdad sencilla, allá está la mentira, la gesticulación, la burla, la sonrisa sardónicas".

Allí en el Monumento tienen que ser nuevamente los LeBarón quienes frenen el odio.

"Perdón por venir aquí a decir que hoy no me importa la economía, ni la corrupción, ni el aeropuerto, ni los colores de partidos políticos, ni las razones que este día nos tienen aventando discursos en dos plazas distintas. Perdonen que no es mi interés mentarle la madre al Presidente, ni a los fifís, ni a los chairos. Perdonen por no haber dejado de creer en todo lo que nos hacen diferentes unos de otros", dice Adrián, que ha perdido cuatro nietos.

Su discurso invade a la líder de los "Chalecos México", la actriz Julia Morán: "No estamos aquí para protestar contra un solo hombre, sino contra su forma de gobernar, rectifique señor Presidente, rectifique el señor Presidente". Y el grito se vuelve otra vez multitudinario: "¡Rectifique, rectifique!".

Pero cuando los LeBarón convocan a caminar al Museo Memoria y Tolerancia, encuentran de regreso a los que acudieron al Zócalo con el Presidente.

"Vendepatrias", "¿Por qué no protestaron antes?", "Aunque les arda, AMLO Presidente", les gritan.

Un bando y otro se enfrentan. Los gritos se confunden: "¡Es un honor estar con Obrador!", "¡Es un horror estar con Obrador!".

Ya el Presidente se metió a descansar a Palacio Nacional, cuando frente al Museo Memoria y Tolerancia los incondicionales de uno y otro extremo continúan con su diálogo de sordos.

 

 

(Con información de REFORMA)

 

 



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